El Caballo y el Chancho
El día que el caballo se asusto, eran cerca de las tres de la tarde, estaban todos compartiendo en las fiestas patrias, las señoras cocinaban, los más pequeños corrían tras las gallinas, los primos jugaban a dar una vuelta por el campo y en ese preciso momento aparece de la nada un chancho con los ojos rojos, como si fueran dos llamas, el caballo se asusto y el pequeño Tomas voló por los aires como una piedra cayo en un montón de estiércol, que asco dijeron algunos, otros dijeron que blando, y otros pobre caballo, pero nadie se preocupaba del pequeño Tomas, ¡que dolor¡ gritaba, todos corrieron donde estaba sin preocuparse que también sus pies se manchaban en el estiércol.
El chancho con su mirada de flamas se fue ocultando y nadie más supo donde estaba, como si hubiese desaparecido mágicamente.
Tomas, siempre recordó ese día, y ahora que es más grande tiene respeto por los animales, ya no corre riesgos como antes, pero aún recuerda esos ojos que tanto asustaron al caballo y a el, esos ojos saltones y rojizos.
Después de mucho tiempo fuimos preguntando de que parcela era ese chancho, todos nos dijeron que no lo conocían puesto que decían que a ese chancho ya lo habían cocinado, no supimos como había vuelto de una muerte tal como es, desde ese día el chancho vaga por el campo, buscando otro caballo para asustarlo, ya que aún no está conforme de haber muerto.
Y esta gran leyenda aún no se olvida, ya que este chancho no está conforme con su nueva vida.
Asignatura Lenguaje y Comunicación Vicente Manuel Cortes Ruiz 6 año A. Jueves 23 de abril de 2009.
|